Se encuentra abierta la convocatoria para el dosier "Juegos digitales, apuestas y transformaciones contemporáneas del jugar" coordinado por  Dr. Juan Branz  (CONICET-EIDAES/UNSAM y CEIdEF/UNLP). Las propuestas de artículos originales se recibirán desde el 2 de noviembre de 2026 hasta el 26 de febrero de 2027.

Para conocer las características del envío deben consultarse la pestaña "Acerca de" de esta revista. A continuación compartimos la fundamentación de la propuesta.

 

Juegos digitales, apuestas y transformaciones contemporáneas del jugar

Jugar es una de las actividades más antiguas y constitutivas de la experiencia humana. Desde los estudios clásicos de Johan Huizinga y Roger Caillois, el juego ha sido comprendido como un espacio separado de la vida ordinaria, regido por reglas propias, habitado por una temporalidad suspendida y por una disposición subjetiva singular: el jugador sabe que juega, y en ese saber reside una parte de su placer. Sin embargo, esa frontera entre el juego y lo que no lo es se ha vuelto cada vez más porosa, más disputada y, en muchos sentidos, irreconocible.

Los juegos digitales han transformado de manera radical las condiciones en que el juego ocurre, se organiza y se experimenta. No se trata únicamente de una cuestión tecnológica: las plataformas digitales han reconfigurado las temporalidades del juego —disponible en todo momento, desde cualquier dispositivo—, sus sociabilidades —comunidades globales, competencias en tiempo real, transmisiones en vivo—, sus economías —microtransacciones, mercados de bienes virtuales, modelos freemium— y, de manera creciente, sus vínculos con la vida afectiva, económica y política de quienes participan. Videojuegos, eSports, mundos virtuales, juegos casuales, plataformas infantiles, experiencias gamificadas y múltiples modalidades de interacción digital configuran hoy un ecosistema complejo que desafía las categorías clásicas con las que el juego fue pensado durante gran parte del siglo XX.

Respecto de las múltiples transformaciones contemporáneas del jugar, pocas expresan quizás con tanta claridad estas mutaciones como la expansión de las apuestas deportivas en línea.

Dentro de este campo, las apuestas deportivas en línea constituyen uno de los fenómenos de expansión más vertiginosa de los últimos años. Impulsadas por la liberalización regulatoria en numerosos países, por la penetración masiva de los teléfonos inteligentes y por sofisticadas estrategias de marketing que articulan deporte, entretenimiento e identidad, las plataformas de apuestas han configurado nuevas formas de experiencia, consumo y vinculación con el deporte. El apostador ya no es únicamente una figura marginal asociada al hipódromo o al casino: es, cada vez más, el aficionado que sigue un partido desde su celular, el joven que recibe publicidad personalizada en sus redes sociales o quien encuentra en la apuesta una salida a una economía de incertidumbre estructural.

En América Latina estos procesos adquieren particular intensidad debido a la rápida expansión de las plataformas, la heterogeneidad regulatoria y los escenarios persistentes de desigualdad social. La crisis económica, el endeudamiento, la precarización laboral y la creciente presencia de la publicidad del juego en los espacios deportivos y mediáticos configuran un escenario regional que demanda ser analizado desde múltiples perspectivas.

La expansión de las apuestas digitales no ha sido un proceso gradual sino una aceleración. En menos de una década, la industria global de las apuestas en línea ha multiplicado su facturación, diversificado sus formatos —apuestas en vivo, apuestas combinadas, mercados de eventos minuto a minuto— y perfeccionado sus mecanismos de retención mediante el uso de algoritmos de personalización, estrategias de gamificación y diversas formas de diseño conductual orientadas a sostener la participación de los usuarios. Estos dispositivos operan sobre umbrales de atención cada vez más breves y explotan la arquitectura de la recompensa variable que, desde los estudios sobre dopamina y conducta, conocemos como uno de los mecanismos más potentes de producción de hábito y dependencia.

Al mismo tiempo, las plataformas de apuestas han desarrollado vínculos profundos con el ecosistema deportivo y mediático: patrocinios de clubes y federaciones, presencia permanente en las transmisiones deportivas y contratos con figuras del deporte como embajadores de marca. Esta imbricación hace cada vez más difícil trazar límites claros entre el consumo cultural del deporte y la participación en mercados de apuesta, entre el hincha y el apostador, entre la pasión deportiva y la especulación económica.

Esta transformación se despliega, además, en un contexto de profundas desigualdades sociales: los efectos del juego compulsivo se distribuyen de manera diferencial según clase social, género, edad, y acceso a redes de protección social y cuidado.

Para el campo de la educación física estas transformaciones resultan especialmente significativas. Las apuestas deportivas modifican las formas contemporáneas de relación con el deporte, reconfiguran la experiencia del espectador, interpelan las prácticas juveniles y plantean nuevos desafíos para la educación, la promoción de la salud y las políticas públicas. De ahí que comprender las apuestas digitales no supone exclusivamente indagar una nueva industria o una innovación tecnológica. Supone también interrogar las formas contemporáneas del jugar, las mutaciones de la cultura deportiva y las maneras en que el riesgo, el deseo y la incertidumbre organizan crecientemente la experiencia social.

Perspectivas de análisis

Este número especial convoca contribuciones que aborden el juego digital —con particular interés en las apuestas deportivas en línea, aunque sin restringirse a ellas— desde una pluralidad de enfoques disciplinares: sociología, psicología, comunicación, economía política, estudios culturales, antropología, ciencias de la salud, filosofía, derecho, ciencia política y cualquier otro campo que aporte herramientas para comprender este fenómeno en toda su complejidad.

Algunos ejes posibles de análisis incluyen:

  • Subjetividades y afectos: ¿Qué formas de subjetividad producen los juegos digitales? ¿Cómo se articulan el deseo, el riesgo y la esperanza en la experiencia del jugador y del apostador? ¿Qué continuidades y rupturas existen entre el juego como recreación y el juego como modo de habitar la incertidumbre económica?
  • Plataformas, algoritmos y diseño: ¿Cómo operan los mecanismos de retención, gamificación y personalización algorítmica? ¿Qué implica pensar el juego digital desde la economía de la atención y el capitalismo de plataformas?
  • Regulación y políticas públicas: ¿Cuáles son los marcos normativos vigentes y sus tensiones? ¿Cómo se disputa la definición del juego como problema de salud pública, como industria legítima o como práctica de consumo cultural?
  • Deporte, medios y apuestas: ¿Cómo transforma la expansión de las apuestas la cultura deportiva, los vínculos entre clubes e instituciones y las formas de consumo mediático del deporte?
  • Desigualdad y vulnerabilidad: ¿Quiénes juegan, quiénes pierden y quiénes cuidan? ¿Cómo se intersectan género, clase, etnia y generación en el acceso al juego y en sus consecuencias?
  • Historia y comparación: ¿Qué continuidades guardan las formas actuales de apuesta con prácticas históricas de juego? ¿Cómo varían estos fenómenos según contextos nacionales y regionales?
  • Teoría del juego y filosofía: ¿Qué desafíos plantean los juegos digitales a las categorías clásicas de análisis? ¿Sigue siendo útil la noción de Homo ludens? ¿Cómo pensar el juego en relación con el trabajo, el tiempo libre y la experiencia de lo posible?

 

Nos interesa especialmente convocar trabajos que articulen rigor empírico con reflexión teórica, que contribuyan a comprender las transformaciones contemporáneas del juego digital y que, particularmente desde América Latina o mediante comparaciones internacionales, permitan construir un campo de estudios críticos sobre estos fenómenos a la altura de la complejidad y la urgencia que hoy presentan.

Este número especial invita a contribuir a esa conversación desde perspectivas empíricas y teóricas capaces de iluminar uno de los fenómenos más significativos del presente.

 

Dr. Juan Branz